martes, 25 de febrero de 2014

El que conoce el arte de vivir consigo mismo ignora el aburrimiento.

Hay cosas que uno no puede hacer solo, discutir, subirse y sujetar una escalera a la vez o doblar una sabana de esas de cama de matrimonio.
Yo toda mi vida he pensado que lo ideal era vivir en pareja, por muy extraña que fuera la pareja de hecho, hay parejas que acaban convirtiéndose en tríos, parejas que se van quedando sin pareja y que no se puede evitar el miedo a no estar a la altura. Hay parejas que son imposibles por definición, por historias y por física, aunque no por química, o parejas en las que la química se ha ido gastando, aunque sigan compartiendo una familia, familias donde en algún momento hubo una pareja, parejas que fueron en algún momento y ya no son nada.
Y eso es lo que mas miedo da en la vida, cuando la pareja se rompe, sea por lo que sea, la primera sensación que se tiene es de pánico, un miedo atroz al cambio, a la perdida de control sobre nuestras vidas, un miedo atroz a estar solo, pero cuando se llega a esa soledad, uno se da cuenta de que la ruptura puede llevarnos a un lugar mejor.

Lo más importante es saber volar solo, y cuando sepas eso, serás capaz de hacer realmente feliz a una persona.


No hay comentarios:

Publicar un comentario