Eres inexplicable, como casi todo lo que nos hace felices. Vas, vienes. Te paras, ríes. Me pides un beso. Tapas tu cabeza con las sábanas cuando duermes. Te abrazo por la espalda y te apartas el pelo. Me coges la mano y me aprietas con fuerza. Los finales felices solo son para aquellas personas tan tristes que son incapaces de disfrutar de la historia, porque lo importante es el camino: las vistas, el cielo azul, las nubes y el olor de la calle después de una tormenta. Tu espalda, tus rodillas, y tu barbilla. Tus ojos marrones como las hojas que se secan en otoño. Tus besos. Y es que lo bonito del amor no es amar las cicatrices del otro, sino que la otra persona te ayude a amar las tuyas.
domingo, 6 de abril de 2014
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



